latina sujetando lápiz con la boca

Trabajar con éxito en EE.UU.

El otro día hablaba con mi amiga sobre la “timidez latina” en Estados Unidos, donde la barrera del lenguaje te lo pone a veces muy difícil.

Tú tienes lo necesario para superar esas barreras: tu carrera, tu experiencia o la pasión por lo que haces, pero a veces te inhibes.

Para dejar que lo mejor de ti aflore, hay tres cosas muy comunes que los hispanos tenemos que olvidar para triunfar. Las diferencias culturales hacen que lo que consideramos cualidades sea percibido como defecto en Estados Unidos. Incluso cuando acudes a una entrevista de trabajo:

Ser tímido

Hablar con voz baja y tono incierto es algo contra lo que hay que luchar.

Tener la mirada evasiva, como deseando que la tortura acabe pronto. Aunque el acento y la fluidez no sean nuestro fuerte, el lenguaje corporal y la mirada directa a tu jefe o a quien te esté entrevistando puede compensar los problemas del lenguaje: un firme apretón de manos, una pose profesional y sentarte relajado en la silla, apoyándote en el resplado reflejan autoconfianza.

Ser humilde

Sobre todo si estás en Estados Unidos, tienes que desempolvar el “yo” y guardar el “nosotros”. Está bien jugar en equipo, pero el día que revisen salarios en tu departamento no van a tener una idea clara de cuáles fueron tus aportaciones, si las atribuyes constantemente al equipo.

Si te están entrevistando, no les importa lo que hizo el equipo, sino cuál es tu valor personal y cómo puedes ayudar a la compañía que quiere contratarte. En una entrevista de trabajo, el “nosotros, el equipo” no se percibe siempre como un valor de liderazgo, Está bien que lo menciones en algún momento, pero a partir de hoy no tengas miedo de afirmar “yo logré esto, el mérito fue mío”.

No atreverse

“¿Teleconferencia? Ay, qué bien, digo “hola” y “adiós” y sigo trabajando en lo mío. De todas maneras, siempre están zutanito o menganita, que a ellos les encanta hablar, y nadie notará que no participo”.

¿Y qué tal esa reunión en la que tienes una pregunta que te quema la lengua, pero no te atreves a soltarla por si es una tontería. Y luego alguien la hace y le aplauden, y tú te quieres golpear contra la pared?

Si eres de esa gran mayoría, quizá te ayuden estos dos consejos:

  1. No existen las preguntas tontas. Esto me lo enseñó un compañero de trabajo mexicano americano, quien lo aprendió de un profesor en la universidad: “There is no such thing as a stupid question”. Si metes la pata, considéralo parte del calentamiento y vuelve a la carga (esto último es el consejo que me dio una directora en mi trabajo, el día antes de irse de la oficina).

  2. Tú, fresca (o fresco). Este es un dicho colombiano, y un compañero periodista me lo decía cada vez que estaba preocupada o decepcionada. La cabeza siempre alta.

No hace mucho participé en una presentación que me hacía mucha ilusión. Me sentí a gusto, pero al final me acorralaron con preguntas que no entraban en mi campo, por un lado, y pidiéndome, por el otro, que repitiera todo lo que iban preguntando por el altavoz del teléfonos para que todos escucharan. Eso incluía transmitir los comentarios de otros participantes.

Llegó un momento en que me entraron ganas de tirar el teléfono a la cabeza de la persona que no paraba de pedir que repitiera todo para los que participaban desde casa. Aguanté, pero se me notó insegura. Tenía que haber respirado hondo y haberme mantenido “fresca” o, como dicen aquí “keep your cool”. A veces, cuando algo así sucede, es bueno soltar una pequeña broma o hacer un comentario amable estilo “ok, hold on just a second so I make sure I get it right´. First…” y retomas las riendas de la situación.

Hablar en público no es fácil, pero la perfección solo se logra con práctica, así que habla en público las veces que sea necesario, porque puedes hacerlo.

Clarisse Céspedes

Periodista y encargada de estrategia de contenido, SEO, promociones y video para BabyCenter en Español.

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