Brújula

Por qué todo el mundo debería escribir un blog

En momentos de incertidumbre personal y profesional, decidí hacer lo que parecía la última moda: abrir un blog. Pensé en nombres, busqué diseños y comencé a andar el camino de la tecnología mínima que te permite construir algo en la red.

1. Escribir para liberarse

Mi padre había fallecido a más de 10 mil kilómetros de distancia, mi hija andaba muy perdida en su adolescencia, mi pequeño crecía como podía, con padres recién separados, y yo trabajaba lejos de casa y de mis hijos.

Me estaba convirtiendo en una resentida. “Tienes que dejar de estar enojada con el mundo” me decía mi ex.

Abrí mi primer blog, Madre in US, hace casi 4 años sin entender muy bien cuál era el chiste. Me entretuve experimentando, escribí y me sentí bien con mi nuevo rinconcito virtual. Pronto, empecé a apartar un momento por la mañana, antes de que se levantaran en casa, para escribir algo, casi lo que fuera. Era mi momento y tenía un efecto de brújula sobre mi estado de desorientación.

Escribir te da poder sobre un entorno difícil de controlar. Es escribir lo que quieres como quieres, donde quieres y como quieres. Porque te da la gana. ¿No es esa liberación suficiente control?

2. Escribir para agradecer

Escribir una pequeña experiencia no era un medio para lograr algo sino una meta en sí. “Escribe, escribe”, me había dicho años atrás mi querido amigo y psicólogo, cuando le preguntaba constantemente por qué la vida es tan cabrona.

A medida que pasaba el tiempo, después de abrir mi primer blog, releer aquellos “posts” del principio me hacía ver las cosas de una forma diferente, como cuando empiezas a ver un álbum de fotos.

Cada pequeño momento que narraba se había transformado en una célula, cada post era una bolita de resina donde quedaba atrapado un recuerdo que podía ver cuando quisiera. Cada memoria sobre la que había “blogueado” había adquirido peso y me mostraba y demostraba que las cosas no iban tan mal. Y yo podía transmitir esa sensación a mis hijos.

3. Escribir para aprender

Los blogs parecen algo simple: un chorro de texto en vertical, alguna foto y una fecha, pero detrás hay una maquinaria que hay que aprender a manejar. He pasado muchas horas de fin de semana siguiendo “tutorials” en la red para averiguar desde cómo hacer que Google verifique mi página a cómo conseguir migrar mi blog de forma limpia y sin consecuencias “tecnológicas”. Me he dado batacazos, desde tener mi blog a paso de caracol hasta que todo mi trabajo desapareciera por completo de la noche a la mañana.

Pero ir escalando las pequeñas cumbres del mundo digital, que avanza rápido y cambia de rumbo aún más rápido, es una buena experiencia y una pequeña conquista diaria. Hay mucho que descubrir y, si escribir te gusta, un blog es la mejor manera de hacerlo.

Y, claro, también puedes escribir para conseguir seguidores y luego poder hacer promociones para ganar un dinerito. Yo no sé sobre eso a nivel personal, pero por mi trabajo sé que es algo que funciona.

Abrí mi segundo blog, Periodista Hispano, que se transformó en éste, la sección en español de una aventura bilingüe que empecé con Onlinista.

Poco después me ofrecieron trabajar activamente en el Blog de BabyCenter, parte de mi trabajo diario, que ahora dirijo. Y no pasa un día en el que no piense que es mucho, pero lo tomo con tranquilidad y continúo mi terapia bloguera.

La foto es de Manuel Martin Vicente via photopin cc

Clarisse Céspedes

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